Facturas sin carga manual
Toma cada factura del mail y lee los datos sola: si trae los datos electrónicos los usa tal cual, y si no, los lee con IA.

Facturas, consumo y energía solar, en un solo tablero.
En uso en una empresa de telecomunicaciones y en una agroindustria con plantas solares propias.
Las facturas de proveedores y de energía llegan por mail y alguien tiene que cargarlas una por una. Cuando la empresa además invierte en paneles solares, aparece otra pregunta: si las plantas generan lo que prometía el proyecto y cuándo se recupera la inversión. Para responderla hay que cruzar el monitor de cada planta, las facturas de la distribuidora y la planilla del préstamo.
Abrir cada factura y copiar los datos a mano
Los datos se cargan solos apenas llega el mail
La planta solar, mirada en la aplicación del fabricante
Cada planta en vivo, contra lo que tendría que generar
El retorno de la inversión, en una planilla que nadie actualiza
Lo generado, valorizado en pesos y en dólares todos los días
Toma cada factura del mail y lee los datos sola: si trae los datos electrónicos los usa tal cual, y si no, los lee con IA.
Las facturas de luz se agrupan por medidor, con consumos, picos y comparaciones entre meses y entre grupos de suministros.
Potencia, generación del día y estado de cada inversor, en un tablero pensado también para las pantallas de la oficina.
Cada planta comparada mes a mes y día a día con la simulación con la que se diseñó, para saber si rinde lo que tiene que rendir.
La energía generada valorizada con la tarifa vigente y el dólar de cada día, contra la inversión y las cuotas del préstamo.
La energía que se inyecta a la red, leída de las facturas y controlada contra lo que midió la planta.
Usuarios por empresa y permisos por sección: lo económico, por ejemplo, lo ve solo la gerencia.
Llegan facturas y lecturas
Vatia las cruza y valoriza
El tablero se actualiza solo
La gerencia decide con datos
Empresas con muchos suministros de energía, o que invirtieron en energía solar y quieren saber si la inversión rinde lo prometido.
Una primera conversación alcanza para saber si tu proyecto entra en algo que ya tenemos construido o si conviene desarrollarlo a medida. En cualquiera de los dos casos salís con una idea concreta de plazo y costo.